domingo, 16 de diciembre de 2012

UN RELEVAMIENTO DE LA GESTION DE MAURICIO MACRI DURANTE 2012



No estuvo bueno Buenos Aires


Revela subejecución presupuestaria, menos inversión en escuelas públicas, cierre de grados, pésimo estado de los hospitales porteños, aumento en los desalojos, restricción de derechos sindicales y el abandono de los habitantes de las villas. Lo realizó el Observatorio de Derechos Humanos.


Por Werner Pertot

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Subejecución en escuelas públicas y aumento de subsidios en escuelas privadas. Cierre de 221 grados y un 52 por ciento menos de inversión en infraestructura escolar en 2013. Un 0800 para perseguir las actividades políticas en las escuelas y separación de docentes por criticar estas medidas. Pésimas condiciones edilicias y falta de recursos en los hospitales porteños. Abandono a su suerte de los habitantes de las villas que requieran una ambulancia. De-salojos en La Boca y falta de urbanización en los barrios pobres. Restricción de los derechos sindicales de los trabajadores municipales. Esas son las conclusiones del informe anual del Observatorio de Derechos Humanos sobre la gestión de Mauricio Macri al que tuvo acceso Página/12.
El repaso de los hechos de este año, a decir del ODH, “refleja una situación de angustiante e ilegal violación a todos y cada uno de los derechos humanos reconocidos en el articulado de la Constitución porteña”. En el texto –que se presentará mañana a las 19 en la sede de UTE, Bartolomé Mitre 1984– reflejaron además las acciones que se hicieron para resistir a las políticas de la gestión PRO, que van desde amparos judiciales hasta toma de colegios.

Educación

El informe reitera el contraste que se observa desde el comienzo de la gestión de Macri entre el presupuesto para educación privada y el que se destina a la infraestructura edilicia de las escuelas públicas. Para las privadas, “los subsidios en cifras absolutas tuvieron incrementos sistemáticos. En 2011 recibieron 1150 millones de pesos. En 2012 el monto se elevó a 1250. Y en el presupuesto 2013 ya se proyectó que recibirán 1600 millones”. La Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) había publicado en otro informe que el subsidio será “un 24 por ciento más que en 2012. ¿Quiénes reciben este dinero? En 2012, el Gobierno otorgó subsidios de más de un millón de pesos mensuales a escuelas que cobran cuotas de 1800 pesos. Incluso subsidia a las que cobran 2900 pesos”.
El informe de ODH indica que la subejecución es el paradigma de ajuste:
“En las escuelas públicas se acentúa la doble reducción que significa, por un lado, la reducción en términos absolutos del total asignado, y por otro, la creciente subejecución”. “En 2011, de un presupuesto de 730 millones de pesos se ejecutaron 487. En 2012, el presupuesto asignado fue de 294 millones. Para 2013 se prevé una asignación de 140 millones; es decir, un 52 por ciento menos que el año que termina.” “En la educación especial persiste la desatención, tanto en infraestructura como en asignación de personal. Su presupuesto sufre un recorte constante. Fue bajando de 381 millones de pesos en 2010 a 210 millones en 2011. En el 2012 tuvo un presupuesto de 188 millones de pesos”, alerta el informe. Al ajuste presupuestario, se suman una serie de medidas conflictivas:
- Reducción de las juntas docentes. Esta medida se condice, según el ODH, con la propuesta de evaluación docente con parámetros de flexibilización laboral y de jerarquización de las escuelas por clase social: “Los docentes con mejores ‘calificaciones’ tenderán a concentrarse en las zonas más acomodadas, en detrimento de las escuelas más desfavorecidas”, indica.
- Cierre de grados. “Este año hubo cierre de grados de las escuelas primarias y cursos de secundaria. Esta decisión arbitraria de cierre de 221 grados aduciendo ‘falta de matrícula’ se da mientras se subvenciona a las escuelas privadas cercanas.”
- 0800 BUCHON. El Ministerio de Educación habilitó una línea telefónica para delatar supuestas intervenciones partidarias en las escuelas. Lo hizo con una contratación directa a un call center. Esa medida fue severamente restringida por un fallo de la jueza Elena Liberatori, luego de una audiencia en la que el ministro de Educación porteño, Esteban Bullrich, no pudo argumentar legalmente la medida contra los talleres del Eternauta.
- Separación de docentes. “Otro aspecto de la persecución e intimidación fue la separación de sus cargos de docentes que difundieron en su comunidad educativa la problemática de reducción de grados (Escuela Nº 3 Monte Castro). El Ejecutivo aplicó una certera represalia contra ellos intentando una medida ejemplificadora”, indica el informe del ODH. La comunidad educativa y el gremio UTE-Ctera se movilizaron en el barrio de Monte Castro y en la puerta del ministerio, donde Bullrich se negó a recibirlos. Nuevamente, un fallo de Liberatori los restituyó. Como difundió Página/12, fueron sometidos a interrogatorios en el Ministerio de Educación para que se inculparan unos a otros. “¿Cuántos masculinos y cuántos femeninos había?” “Usted se va cuando yo le diga”, fueron algunas de las frases que recibieron las maestras de primaria. Los abogados que llevaron a cabo esa tarea, Juan Manuel Arretino y Marcela Escribal, no sólo no tuvieron ninguna sanción, sino que fueron ascendidos.
- Modificación de planes de estudio. “Aduciendo una interpretación –incorrecta por cierto– de acuerdos en el Consejo Federal de Educación, dispuso en forma arbitraria y unilateral modificar y/o sacar materias específicas de especializaciones técnicas y artísticas”, indica el informe, que reseña la sucesión de tomas de 54 colegios y movilizaciones que le siguieron a la medida. El gobierno de Macri sólo se sentó a dialogar con ellos cuando la Justicia se lo ordenó.

Salud

“La atención de la salud fue de las más perjudicadas”, indica el ODH:
- Cierre de terapia intensiva en el Durand. Pese a que se había inaugurado en agosto de 2010, la sala recién empezó a funcionar un año después y con menos personal del necesario. “Fue cerrada en junio por falta de personal; recién luego de un mes fue reabierta sólo parcialmente. La falta de designaciones de profesionales médicos y de enfermería provocó, durante el cierre del servicio, un brote de bronquiolitis y el aumento de la mortalidad infantil” en la Comuna 15.
- Incendio en el Hospital Alvarez. “El 10 de enero de 2012 se produjo un incendio el Pabellón D del Hospital Alvarez. El incendio se extendió a diversas áreas del establecimiento, obligando a la evacuación de pacientes a otros hospitales e impidiendo el funcionamiento de servicios como Odontología, Kinesiología, Oftalmología y Hemoterapia, que siguieron sin funcionar durante meses.” El gobierno porteño había tenido diversas advertencias sobre las condiciones de seguridad por parte de los trabajadores. “A casi un año del incendio y sin saber fehacientemente sus causas, los trabajadores y pacientes se encuentran hacinados, los sectores siguen funcionando a menos del 40 por ciento.”
- Bic Mac para el Gutiérrez. Entrando en el terreno del surrealismo, el informe se sumerge en el intento de abrir una Casa de McDonald’s dentro del Hospital Gutiérrez en mayo de 2012. El gobierno de Macri había firmado un convenio que le permitía a la cadena de comidas rápidas usar parte del hospital por 20 años. Los frenó un fallo de la jueza Liberatori.
- Hospital Borda. “Desde el año 2007, con el arribo del PRO, la situación del Borda se ha visto agravada. Desde los problemas edilicios, ya que no se han realizado las tareas de mantenimiento necesarias. Es obsoleta la red eléctrica utilizada y hubo graves problemas con el suministro de gas. Durante 2011 existió un corte del suministro que se mantuvo durante los meses de la época invernal”, recuerda el informe, que denuncia que se externan pacientes que no están en condiciones de cuidar de sí mismos. A esto se suma el intento de desalojo que hizo la Policía Metropolitana de los talleres protegidos del Borda, para construir allí parte del Centro Cívico. En octubre, la jueza Patricia López Vergara dictó una medida cautelar que frenó las obras. La acción de los jueces para revertir medidas de la gestión de Macri quizás explican por qué uno de sus legisladores presentó un proyecto que facilitaría las mayorías en el Consejo de la Magistratura porteño para poder remover jueces.
- Falta de ambulancias en las villas. “Este año fueron cinco las muertes (entre ellas una mujer embarazada y dos niños) ocurridas en villas de la ciudad en las que el SAME no ingresó a tiempo por razones de discriminación social”, consigna el informe. “El 2 de marzo de 2012, Gustavo Maldonado, habitante de la Villa 31 bis, murió al recibir una descarga eléctrica. Maldonado agonizó por espacio de casi una hora, sin que una ambulancia del SAME llegara a asistirlo”, relata. “El 26 de julio de 2012 en la Villa 21, tras un incendio desatado presuntamente a partir de un cortocircuito eléctrico, fallecieron Leonela Berrioz, embarazada, de 20 años y sus hijos, de uno y siete años, sin que acuda un médico del SAME a su auxilio. En esta ocasión, la ambulancia llegó a destiempo e, inexplicablemente, sin un médico a bordo”, reseña. Sobre la gestión PRO pesa un fallo del juez Andrés Gallardo que los obliga a responder a la atención médica en los barrios pobres.

Vivienda y trabajo

- El barrio de IRSA. El informe consigna la situación del Barrio Rodrigo Bueno a raíz del “proyecto de ley que habilitaría la construcción del proyecto inmobiliario denominado ‘Solares de Santa María’ que está siendo discutido en la Legislatura. El mismo es impulsado por el macrismo e implica un megaproyecto inmobiliario de construcción de torres de hasta 160 metros de altura en terrenos de la ex Ciudad Deportiva de la Boca, linderos al barrio Rodrigo Bueno. No contempla un estudio de impacto ambiental y no garantiza el derecho a la vivienda digna”.
- Desalojos en La Boca. “La ciudad tiene 340 mil viviendas vacías y es también la ciudad con mayor proporción de desalojos”, indica. El ODH consigna que el 2 de octubre hubo un desalojo en “un precario conventillo de La Boca, donde unas 20 familias recibieron la sorpresiva visita de la Policía Metropolitana, que a fuerza de gases lacrimógenos y golpes desalojó las viviendas, violando impunemente los derechos de quienes allí habitaban a la vez que al debido proceso y al acceso a la justicia. Niños, embarazadas, hombres, todos a la calle”. Para dimensionar los desalojos recurrieron a datos de la Dirección de Estadísticas del gobierno porteño: “En 2009 se registró un pico con 13.474 subsidios. En 2010 ese número descendió a 7965 familias. El año pasado volvió a ascender a 9199 hogares. Cada año se suman, en promedio, cinco mil familias desalojadas”.
En materia del derecho al trabajo, el ODH señaló que una resolución intentó restringir las asambleas de empleados públicos. Y citó como caso testigo las condiciones de precarización en el programa Buenos Aires Presente (BAP) que atiende a personas en situación de calle: “Según denunciaron los representantes sindicales, la precarización laboral alcanza a 1300 contratados y 500 tercerizados, que cobran un promedio de 2500 pesos por mes, a lo que se les descuenta el monotributo”. El ODH denunció que, ante un intento de sindicalizarse para reclamar un plus que le adeudaban desde el año pasado, recibieron amenazas. El 1º de noviembre, “mientras se encontraban reunidos en el Hospital Rawson, fueron violentamente abordados por un grupo de más de 30 personas armadas, que mediante coacción física les exigían el nombre y paradero de los organizadores”. Cuando llegó la Policía Federal, “el grupo se fugó en móviles del Programa de la Dirección de la Niñez del gobierno porteño”.

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sábado, 15 de diciembre de 2012



La templanza


Por Sandra Russo
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Aunque desde hace diez años Susana Trimarco es un nombre público en la Argentina, y aunque ese nombre devino con el tiempo en el símbolo de la lucha contra la trata de personas, esta semana ella se resignificó de un modo abismal. Hubo un país que la miró no llorar cuando absolvían a los trece acusados por el secuestro y la desaparición de su hija. Que la miró recibir ese golpe con los ojos abiertos y secos de quien ya ha llorado toda la medida de lo humano. Un país miró esa enorme capacidad de impacto, y la reacción que inscribe a Susana Trimarco en la saga argentina de las madres en lucha. De eso tenemos una tradición.
Dos días antes, ella había recibido de manos de la Presidenta el Premio Azucena Villaflor a los Derechos Humanos, en la Plaza de Mayo. Estaban las Madres y las Abuelas. Refiriéndose a otro tema, la ley de medios, pero acertando en el pulso inminente de Susana Trimarco, la Presidenta dijo: “Cómo no vamos a esperar unos días, unos meses más, si ellas han esperado más de veinte años para tener justicia por sus hijos”. “No me van a ver llorar. Tengo el doble de fuerza, y no voy a parar hasta ver presos a los que se llevaron a Marita”, dijo el jueves Susana Trimarco, en su propia reconversión de la adversidad en motor.
Exactamente ahí es donde estas mujeres a las que tributamos emergen como lección, o faro. Han hecho del dolor su fuerza, y de su fuerza su paciencia. Han tenido el objetivo transparente de la justicia y no han dejado de actuar y de operar sobre la realidad ni un solo instante mientras eran pacientes. A lo largo y a lo ancho del país, a través del tiempo, por diferentes causas, hubo y hay muchas otras madres que expresan esa tradición.
Cuando uno habla de Susana Trimarco habla de Marita Verón, porque eso es lo que ella comunica, como lo han hecho desde hace treinta y cinco años tantas otras: Susana Trimarco no existiría para ninguno de nosotros si aquella tarde de abril de 2002 Marita hubiese regresado a su casa. Y ése es el sentido perfecto, redondísimo, del amor de esa madre por su hija: hacerle a Susana Trimarco la justicia que está a nuestro alcance, equivale a no dejar de nombrar a Marita Verón. Su secuestro y desaparición se hubiesen perdido en el olvido si no hubiese sido por la manera en que su madre elaboró su duelo. Fue no permitiéndolo, interponiéndose.
Son nombres que quedan incrustados en la historia, como lo fue el del soldado Omar Carrasco, cuyo crimen, que no fue el primero sino el último, generó el fin del servicio militar obligatorio. Antes que Carrasco habían muerto muchos otros colimbas, pero el hechizo de la domesticación de las conciencias –o las subjetividades, como se prefiera– había consentido esas muertes dudosas de soldaditos. Y de pronto, la de Carrasco fue una muerte intolerable, porque fue más allá de la política y entró directamente en la cultura. Aquella sociedad que seguía consintiendo tantas otras injusticias, dejó de aceptar que sus hijos varones fueran iniciados de acuerdo con el paradigma militar. Lo militar fue revisualizado como la posible vocación de algunos, pero no como la obligatoria introducción de todos.
Hoy este país está reviendo la trata de personas, en el sentido más literal: la está volviendo a ver, la ve porque Susana Trimarco nos ha obligado a enterarnos de que la trata no es abstracta aunque transcurra en los subsuelos o los alrededores, o detrás de pantallas o relacionada con las policías o distintos poderes. Nos ha obligado a entender que no escandalizarse es consentir. Nos ha traído, rescatadas, de esos antros, a mujeres que dieron su testimonio. Mujeres que fueron secuestradas y víctimas de una sucesión de delitos emparentados con la oferta sexual. Ahí se abren nuevos ejes, que seguramente tienen mucho que ver con lo que ha sucedido con la instrucción y la sentencia absolutoria. Uno de ellos nos obliga a preguntarnos por la diferencia entre la clientela de la prostitución y la clientela de la trata.
Es la actitud de Susana Trimarco lo que la envuelve como un aura. Uno la observa, tratando de descifrar qué es lo que la hace tan alta, tratándose la suya tan evidentemente de una estatura moral. El fallo tucumano que revictimizó a Marita Verón fue tan bajo, entre otras cosas, por el choque con la estatura moral de Susana. En la noche del martes, la Argentina presenció en directo la escenificación de lo alto y lo bajo. Lo bajo fue el fracaso de la Justicia, por los motivos que fueren. Lo alto fue Susana. Una señora de su casa que fue arrancada de esa placidez para internarse en prostíbulos de parajes perdidos, en whiskerías de ruta, en historias de un dolor intransferible.
Esa señora fue la que vino a decirle a la sociedad argentina que lo que se creía que era el mundo de la prostitución encubría otro mundo muy distinto, mucho más abismal, de esclavitud literal: Susana Trimarco vino a hablar de la trata, que no estaba lejos sino incrustada en muchos lugares. De un delito que implica secuestro y degradación. De lo que sigue hablando hoy Susana Trimarco es de las conexiones de la trata con las instituciones.
No deja de asombrar esa mujer y ese atributo que la vuelve alta. Es su temple. Su conexión con una causa de profundidades insondables. En esas aguas interiores, Susana y Marita no se han perdido la una para la otra. Se han fundido. Fuera de la metáfora, fuera del modo de decir. Marita está en Susana cuando Susana escucha la sentencia absolutoria de quienes ella está segura que secuestraron a su hija. Todos a su alrededor gritan, insultan, festejan, lloran, alzan los puños, se exteriorizan. Susana no. Se retiene. Se pone en contacto con su propio motor, que es el deseo de justicia. Ya ahí adentro, en la sala colmada, Susana encuentra su eje. No llora. No dice nada. Se deja llevar de la mano de su abogado, hasta recomponerse. Y cuando habla, vuelve a la carga. Susana Trimarco es la templanza. De eso están hechas todas las civilizaciones. Sin eso no se construye nada. La templanza consiste, en este caso, en el uso activo, incesante y filoso de la paciencia.

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sábado, 8 de diciembre de 2012



Más triunfos de la ética


Por Osvaldo Bayer

Entre las preocupaciones diarias, como las de tormentas e inundaciones, y la aprobación o demora de leyes imprescindibles, nos sorprenden con optimismo pleno triunfos de la ética que se refieren a nuestro pasado. Ligar ese pasado con la verdad histórica y no esconderlo. Por ejemplo, el triunfo de ello en la ciudad bonaerense de Vedia ha sido completo y perfecto, sin peros ni aunques. El Concejo Deliberante de esa ciudad aprobó el cambio de nombre de cuatro calles del distrito. Cuatro. Nombres de personajes –algunos de estructura siniestra, por no decir algo más duro– que nos fueron impuestos por el poder de turno. Nada menos que el mercenario y asesino Federico Rauch, el dictador criminal contra nuestra democracia José Félix Uriburu, el genocida Julio Argentino Roca y el de Ataliva Roca, que hizo los peores negociados y que ponía la cara para que no apareciera el “general”, su hermano, como acusado. El pícaro Sarmiento inventó la palabra “atalivar”. Escribía con gracia: “El general Roca hace sus negocios y su hermano ataliva”. Punto. Todo el mundo lo comprendía y en vez de decir “coimear” los porteños usaban “atalivar”.
Bien, nosotros, los argentinos, con tal de quedar bien con los poderosos, pusimos el nombre de Ataliva Roca a múltiples calles de nuestras ciudades del interior, y hasta una ciudad de La Pampa se llama Ataliva Roca. Algo para mirarse al espejo y enrojecerse. Y esos representantes del coraje civil, los concejales de Vedia, dijeron basta y cambiaron el nombre de la calle Federico Rauch, por Arbolito; la Ataliva Roca, por Juan José Castelli; la general Uriburu, por Manuel Dorrego, y la Julio A. Roca, por Pueblos Originarios. Lo hemos explicado ya numerosas veces, pero lo aclararemos una vez más: Rauch fue en homenaje al mercenario europeo que llegó contratado por dinero por el presidente Rivadavia “para exterminar a los indios ranqueles”. Vino a matar y sus comunicados hablan el idioma más perverso: “Hoy, para ahorrar balas hemos degollado a 27 ranqueles”. Los otros comunicados hablan de la perversión de este militar que fue ajusticiado por el indio ranquel Arbolito en un encuentro frente a frente. De Ataliva Roca nada bueno podemos agregar sino que fue apenas un lacayo de su hermano. Ahora esa calle llevará el nombre de Juan José Castelli, uno de los más preclaros Hombres de Mayo, que como pocos luchó por la igualdad y la libertad; sus documentos lo dicen todo: junto a Moreno y Belgrano fueron los tres hombres más avanzados de los héroes de aquel 1810. Y justo los que más insistieron en reconocer la igualdad de derechos a los pueblos originarios y terminar para siempre con la esclavitud a que habían sido sometidos por los españoles –”occidentales y cristianos”– en esas formas infames de la mita, la encomienda y el yanaconazgo. Belgrano lo escribe con precisión absoluta que no puede dar lugar a interpretaciones falsas: “A partir de este momento, los pueblos originarios gozarán de los mismos derechos de que gozamos nosotros, los hijos de europeos que tuvimos la suerte de nacer en territorio de América”. Idioma luego traicionado en sus raíces por Roca, Avellaneda y tantos otros que firmaron documentos sobre la “necesidad del exterminio de los salvajes, los bárbaros”. O como dice Roca en su informe final ante el Congreso de la Nación: “La ola de bárbaros que ha inundado durante siglos estas fértiles llanuras ha quedado exterminada para siempre, y ahora quedarán a disposición del capital extranjero y de los inmigrantes”. Todo un ejemplo de ética. Pero nosotros los argentinos, con un dejo de sentido de adulación al poder, les seguimos rindiendo honores con sus nombres a escuelas, plazas, calles y monumentos en bronce.
Bien, nuestro abrazo agradecido. Sería largo nombrar a todos los valientes ciudadanos que propusieron esos cambios, todos con argumentos irrebatibles para ellos mismos.
Por otra parte, la Radio Nacional de Bariloche, a través de su director Carlos Echeverría, organizó un acto para discutir el tema del monumento a Roca instalado en la plaza principal de esa ciudad, que últimamente ciudadanos argentinos de origen mapuche han intentado bajarlo del caballo de bronce en que se exhibe al “conquistador del desierto”, más bien exterminador de los habitantes originales de toda esa región patagónica. El acto fue muy concurrido y se expuso allí toda la documentación oficial de aquellos tiempos, y la entrega de las tierras conquistadas a estancieros de la Sociedad Rural Argentina y al propio Roca, que se quedó con miles de hectáreas en el sur bonaerense, con su estancia “La Larga”. Eso es lo que vale en una sociedad que quiere asentar su democracia: el debate. No sólo de los problemas de la actualidad sino de cómo se comportó en su pasado. Los crímenes legales que se cometieron y que nunca fueron revisados. Los argumentos fueron de tal peso, todos basados en terminar con los racismos y los intereses probados, y en hacer valer la moral y la vida. Le damos poco tiempo a la existencia de ese monumento provocador, principalmente para los pueblos originales que viven desde hace siglos en esas regiones.
Y justamente bien al sur de esa Patagonia vivió durante siglos esa etnia llamada tehuelche, que fue exterminada poco a poco desde la llegada de los europeos. Sobre esa etnia acaba de salir un magnífico libro de Osvaldo Mondelo, titulado precisamente Tehuelches, con una colección increíble de fotografías con sus rostros, los de sus mujeres y los de sus niños. Un libro para tener y repasar por su valor artístico, histórico y antropológico. Rostros sufridos, resignados, soñadores, pensando en otras vidas y apegados a la naturaleza. Un libro para aprender a apreciar a esas culturas básicas del origen de estas regiones como llanuras habitables. Sus vestimentas, sus herramientas de caza. Sus mujeres con ese principio natural de dar vida y los niños, con sus miradas curiosas sin fin. Un libro más que fundamental para nuestras culturas. Y aquí no puedo menos que agregar que han salido a la venta otros dos libros, en sus terceras ediciones: El malón de la paz y Pedagogía de la desmemoria, los dos de Marcelo Valko, un aporte también fundamental para conocer capítulos de nuestra historia referidos a los pueblos originarios.
Justamente en Calafate, ese centro de bellezas patagónicas, se propuso en los últimos días cambiar el nombre de Julio A. Roca por el del cacique Orqueque, un tehuelche que se defendió contra la invasión de Buenos Aires, fue detenido y enviado a esa ciudad, donde al poco tiempo falleció por enfermedad. La proposición se iba a aprobar por unanimidad, hasta que un ciudadano de la ciudad objetó ese cambio. Se leyeron sus argumentos y se decidió entonces posponer la decisión hasta el año próximo, a fin de estudiar a fondo toda la problemática otra vez. He leído los argumentos de este señor, Fernando Arteaga, que son los mismos de quienes defienden el genocidio de Roca, como Mariano Grondona y otros desde el diario La Nación. Aquello de que los mapuches eran indios “chilenos”, cosa que es un disparate. Esos pueblos originarios no reconocían las fronteras actuales, que fueron fijadas mucho después. Justifica lo de la campaña del desierto cuando en realidad había tierra para todos y se hubiera podido llegar a un acuerdo sin recurrir a la muerte o al exterminio, y menos a reimplantar la esclavitud. A lo cual el señor Arteaga denomina una cuestión de época. Cosa que no es así, sería beneficioso que leyera las actas de la Asamblea del año XIII. Ni la muerte ni la esclavitud se pueden aceptar. Y más de aquellos que se preciaban de heredar la cultura europea y cristiana. Pero está bien que se inicie en Calafate el debate sobre estos temas. En esos debates siempre se aprende, mientras se defiendan los derechos de la vida.
Este debate de nuestra historia nos llevar indefectiblemente a forjar un mejor futuro para las próximas generaciones.

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lunes, 3 de diciembre de 2012

Clarín. Un invento argentino - Capítulo 01 - HD




Publicado el 24/11/2012
Primer capítulo doble, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino."

1. Noble y su hijo macho (1902-1945).

Clarín nació el 28 de agosto de 1945. Su surgimiento se explica, primero a partir de la biografía de Roberto Noble, su fundador. Noble -dice su hija- era "la oveja negra" de una familia conservadora, atraído por la bohemia porteña hasta que se vinculó con el Partido Socialista Independiente, fundado por Antonio De Tomaso y Federico Pinedo. Inició su carrera política a partir de su participación activa en el Golpe de Estado de 1930, su labor como Diputado nacional y luego como Ministro de Gobierno de la Provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Manuel Fresco. En 1945, pocas semanas antes del 17 de octubre, Noble fundó Clarín, inaugurando una nueva etapa en el periodismo argentino. Aunque la historia oficial que él mismo se encargó de difundir sobre su surgimiento tuvo poco que ver con la realidad.

2. ¿Un diario peronista? (1945-1956)
Clarín surgió como un diario antiperonista, pero se adaptó enseguida a la nueva coyuntura política tras el triunfo electoral de Perón. En 1951 aprovechó la estatización del diario La Prensa para quedarse con lo que sería, durante décadas, su principal sostén económico: los clasificados. Tras el derrocamiento de Perón, Clarín se acomodó a la nueva coyuntura para apoyar a la dictadura encabezada por Eduardo Lonardi y luego por Pedro Eugenio Aramburu, y obtener así diversas ventajas que le permitieron comenzar a afianzarse como un gran diario.

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Clarín. Un invento argentino - Capítulo 02 - HD -



Publicado el 02/12/2012
Compartimos el segundo capítulo doble, emitido por la TV Pública, de la serie documental "Clarín. Un invento argentino." dirigida por Ari Lijalad y producida por David Blaustein que narra la historia de Clarín.

3. Clarín, desarrollismo y después... (1957-1969)
A partir de 1957 Clarín se transformó en la voz del desarrollismo encarnado por Arturo Frondizi y Rogelio Frigerio, con quienes Noble estableció una relación muy cercana. Durante el gobierno de Frondizi, Clarín obtuvo importantes beneficios impositivos y crediticios que le permitieron dar un gran salto económico y comunicacional. A su vez, en 1958 nació Guadalupe Noble, única hija biológica de Noble. Con los años, Guadalupe protagonizará una extensa batalla legal con Ernestina Herrera, que en 1967 se casó con su padre y logró, a partir de la muerte de Noble en 1969, apropiarse de Clarín.

4. La era de Frigerio (1969-1975)
A partir de la muerte de Noble en 1969, Clarín quedó en manos de Ernestina Herrera de Noble. Pero el poder real en la conducción periodística y empresarial de Clarín recayó en manos de Frigerio, quien ocupó los lugares clave de la empresa con militantes desarrollistas de su confianza, entre ellos, el entonces joven contador Héctor Magnetto. Clarín logró diversos beneficios por parte de los dictadores Roberto Levingston y Alejandro Lanusse, y luego tuvo una relación ambigua con el peronismo. En los meses finales de 1975 creció su relación con las Fuerzas Armadas, despidió a los delegados sindicales y apoyó el Golpe de Estado del 24 de marzo de 1976.

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Hubo dictadura, hay democracia


Por Roberto Follari *


Ofende a la inteligencia, pero más aún a la sensibilidad que haya irresponsables que pretendan que hoy vivimos una dictadura. No estamos en cualquier país: en éste, hace apenas treinta años y con secuelas que están hoy en pleno proceso público de enjuiciamiento, se secuestró, torturó por años, encapuchó, asesinó a miles y miles de compatriotas. En cambio ahora, con total libertad y sin problema alguno para decir lo que quieran y donde quieran, una mezcla de ignorancia y mala fe se resume en la torpe consigna de “estamos en dictadura”. “Perdónalos, señor, porque no saben lo que hacen”, dice el Evangelio. Y, efectivamente, en este país que entre 1976 y 1983 fue de desaparecidos, presos, exiliados de a miles, exiliados internos, echados del trabajo, perseguidos varios, temor a toda hora de ser encontrados y asesinados, hay quienes insólitamente, con una inocencia digna de mejor causa, insultan a los que entonces sufrieron, con el descaro de llamar “dictadura” a unademocracia de plenas libertades.
Había campos de concentración clandestinos. Había asesinatos múltiples, disimulados en partes militares que hablaban de supuestos intentos de fuga, y espetaban: “Murieron quince subversivos, las fuerzas del orden no tuvieron ninguna baja”. Había rastrillos por manzanas enteras de las ciudades, donde se allanaba violentamente todas las casas una por una, aunque fueran las tres de la mañana. Se bajaba a las personas de los ómnibus y se las revisaba, se veían sus documentos y se cotejaba con listas de perseguidos; se detenía a algunos y nadie se atrevía a preguntar, aunque todos sabían que no se volvería a verlos. Había listas negras en las universidades y fábricas, de donde se echó a miles de profesores, estudiantes y trabajadores, y donde se revisaba también al entrar, a ver si quien lo hacía estaba en alguna lista. Había ruidos nocturnos, frenadas, tiros al aire y a las personas, angustia y desesperación de miles de argentinos que no sabían cuándo podía tocarles la represión en cuerpo propio.
Y ahora se ha avanzado en hacer justicia, a través de los procesos penales en curso. Un caso muy destacable es el sucedido en los últimos días. En el avance sobre las complicidades civiles (que comenzó con varios jueces ligados a la justicia federal de Mendoza), por primera vez está procesado un gran empresario, por la sospecha de su participación en el asesinato múltiple de trabajadores durante aquella época. El señor Blaquier, uno de los dueños del Ingenio Ledesma, es quien deberá responder ahora en la Justicia por muchos trabajadores que fueron secuestrados en una sola noche en predios del ingenio. Una noche horrible y siniestra de la que ahora tendrá que dar cuenta uno de aquellos que es sospechado no sólo de haber acompañado a la dictadura, sino de haber participado activamente de sus métodos.
Es un extraordinario avance; las Fuerzas Armadas se han quejado de que hubo civiles que los llevaron al ejercicio de la barbarie represiva, y que a la hora de delimitar responsabilidades las han dejado solas. Quienes reprimieron no pueden pretender que la instigación por parte de otros atenúe la asunción de sus propias acciones, pero sí corresponde que si hay actores civiles con responsabilidad efectiva (y es evidente que los ha habido), éstos deben dar cuenta de sus actos. Mientras de a poco la memoria va abriendo espacio a la verdad sobre un pasado lúgubre (y esto es un logro democrático indisputable del actual gobierno), está claro para la gran mayoría de los argentinos el significado de la palabra “dictadura”. Horror, oprobio, asesinatos, secuestros, muertes, sufrimiento, cárceles “legales” y clandestinas (a muchos presos legales también se los torturaba), violaciones masivas y reiteradas, torturas y vejámenes interminables y constantes por años, control total y absoluto de la palabra pública y a menudo la privada (por predominio del miedo), más de cien periodistas desaparecidos y/o asesinados.
¿De qué hablan los que hablan de que hoy estamos en dictadura? ¿Es que puede malversarse a esos extremos la expresión pública, es que puede
hablarse así, como si aquellos lamentables episodios de la historia nacional jamás hubieran existido? Lo cierto es que, al margen de quienes pretenden tapar el sol con un dedo e ignorar esos hitos terribles e insalvables de nuestra historia, la necesaria memoria de aquel pasado va haciendo lugar a la justicia. Como en ningún otro lugar del mundo, porque, al revés de lo que se dice desde el desconocimiento, en este tema estamos muy en ventaja como país en tanto nos hemos mostrado capaces de hacer justicia, mientras en casi todas partes donde ha habido parecidos ejercicios del terrorismo de Estado, predominan con los años el disimulo y la impunidad.
* Doctor en Filosofía, profesor de la Universidad Nacional de Cuyo.

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