lunes, 26 de marzo de 2012

“Macri reclama todo aquello que le da dinero”

 para filmus, el jefe de gobierno especuló con la tragedia de once

 Sostiene que el jefe del PRO tiene doble discurso. Y recuerda que hace un año se votó el traspaso de la competencia judicial a la Ciudad, y todavía no envió el proyecto de ley a la Legislatura.

 Por FELIPE YAPUR

El senador Daniel Filmus no cree en Mauricio Macri. Está convencido de que el jefe de gobierno porteño es incapaz de administrar la Ciudad y por ello retoma la vieja estrategia de pelearse con el gobierno nacional. El rechazo al convenio firmado para el traspaso del subterráneo es una prueba cabal: “Se niega a hacerse cargo del subte, especulando con la tragedia de Once. Es una falta de respeto a las víctimas y sus familiares.”
 
–¿Era necesario llegar a una ley para el traspaso del subterráneo?
–Bueno, el convenio era claro y sucinto, no daba para más interpretaciones. Además, estaba claro que la Nación se comprometía a mantener el subsidio por determinado tiempo. No había puntos oscuros, porque todo el trámite más complejo fue realizado hace años cuando se decidió el traspaso del subte a la Ciudad. Lo que había quedado era la concesión. Tanto la Constitución Nacional como la de la Ciudad, y posteriormente la “ley Cafiero”, le otorgaba toda la potestad para hacerse cargo de este servicio público. La ley dice que la Nación se reserva para sí el transporte interjurisdiccional. Sin embargo, Macri buscaba alguna oportunidad para resistirse y nos parece que especular utilizando la tragedia de Once como argumento para rechazar lo acordado es una gran falta de respeto a las víctimas y a sus familiares.
–Ahora habla de la necesidad de transferir también la administración del puerto y el juego. ¿Es otra dilación?
–Hay que ser preciso en esto. El año pasado, en septiembre, se votó el traspaso de la competencia judicial por unanimidad, con participación en la elaboración del proyecto del ministro de Justicia porteño. Sin embargo, todavía hoy no se envió a la Legislatura porteña para que se vote una ley aceptando el traspaso. Sin duda que hay un doble discurso, por un lado se pide autonomía, pero por el otro se opone a asumir responsabilidades. Se podrá discutir lo del puerto y el juego, pero hay que ser consciente de que Macri reclama todo aquello que le da dinero, al tiempo que rechaza lo que sea un servicio para la Ciudad.
–A diferencia del subte, ya anticipó tarifazos para los colectivos.
–El agregado de las 33 líneas era innecesario si no hubiera sido porque Macri se negó a cumplir con el acta de enero. El control de los colectivos ya lo están haciendo y la prueba es que cuando quiere hacer el Metrobus lo hace y no le pide permiso a la Nación. Lo que acá se discute en realidad es el subsidio, porque ahora se va a subsidiar la demanda y no la oferta. Entonces es preciso discutir qué criterios y
qué sector de la población sigue necesitando del subsidio.
–Macri abandonó su política de buenos vecinos con el gobierno nacional. ¿Es estrategia electoral o incapacidad de gobierno?
–Es, a todas luces, incapacidad de gobierno. Asesorado por las encuestas y (Jaime) Duran Barba, aprovechó el momento del traspaso del subte para incrementar las tarifas y descargar las culpas en el gobierno nacional. Macri tuvo la habilidad de trasladar la culpa a otros, gracias también al respaldo de los medios monopólicos. Lo hizo con la Embajada de los Estados Unidos y la de Israel cuando fue lo del “Fino” Palacios. Acá creo que trastabilla en su proyección nacional.
–Se sancionó la nueva Carta Orgánica del Banco Central. La oposición votó en contra, a pesar de afirmar que rechaza el paradigma neoliberal.
–En este nuevo período es quizá la medida más profunda y puede ser un signo para estos cuatros años. La reforma es muy importante porque se pueden generar las condiciones para construir un país más industrial. El sector financiero debe jugar un rol importante en lo que hace al otorgamiento de crédito a la producción destinadas a las pymes y orientar a las entidades financieras para ello. Por eso le ampliamos los objetivos de trabajo al Central. No sólo cuidará la estabilidad monetaria sino que influirá en el rol de las entidades financieras y respecto del desarrollo económico productivo con valor agregado, como la presidenta viene planteando. Estamos trabajando para cambiar la matriz agroexportadora para transformarla en un país industrial, y para ello el BCRA debe tener un papel más fuerte para que esos recursos se destinen a la producción.
–La declaración por Malvinas fue un gesto de unión entre los partidos, pero costó mucho alcanzar el consenso, ¿por qué?
–Fue una declaración muy trabajada. Nosotros, el FPV, tuvimos gestos de grandeza para llegar al acuerdo y aun así, la noche anterior al viaje a Ushuaia, hubo fuerzas políticas que decidieron no ir. De hecho, (Alfredo) Atanasof y (Rubén) Giustiniani fueron a título personal, pero hubo sectores que llegaron a acordar el texto, pero no fueron a Ushuaia especulando con poder perjudicar esta política de Estado porque creían que lo iba a capitalizar el gobierno. Pero es un gran avance y nos permite ir a la reunión de asociación mundial de legisladores con una posición única, que es pedirles a los parlamentos del mundo que acompañen esta posición. <
 
Hacia la unidad de las agrupaciones K
 
Filmus es parte integrante de la conducción de La Corriente Nacional de la Militancia, un sector kirchnerista que aspira a convertirse en un vértice aglutinador, no hegemónico “que hermane a todos aquellos que quieran profundizar este proyecto”.
 
–¿Con qué objetivos trabajan en este espacio político?
–La Corriente nació el 17 de octubre de 2010 a instancias de Néstor Kirchner, con la idea de hacer una fuerza política que apueste a la organización con la conducción de Cristina Fernández y que busque la unidad de todas las fuerzas kirchneristas. En eso estamos trabajando y la organización del acto del 27 abril en Vélez Sarsfield, la compartimos con La Cámpora y el Movimiento Evita. En torno a La Corriente se están agrupando todos aquellos sectores que apoyan a Néstor y Cristina, que apuestan a la sintonía fina y a seguir avanzando en el proyecto de desarrollo y de justicia social.
–Los sectores mantendrán su identidad o se disuelven en La Corriente.
–Todos mantendrán su identidad. Es un espacio unificador donde confluyen dirigentes políticos importantes como el diputado Agustín Rossi, el ex canciller Jorge Taiana, entre otros, junto a intendentes del Conurbano y de otras provincias.
–¿Es una expresión que busca superar los límites del PJ?
–Muchos venimos del justicialismo pero creemos que el kirchnerismo es un movimiento mucho más amplio aunque seguramente será la estructura principal, pero también aporta el Movimiento Evita, del Frente Transversal y otras fuerzas progresistas que vienen a cumplir aquello que dijo Cristina el año pasado, que no le pregunta a nadie de dónde viene sino si comparte el proyecto.
 
TIEMPO ARGENTINO

domingo, 25 de marzo de 2012

El informe de la Asignación Universal de Clarín y La Nación: cuando los pobres vuelven a tener la culpa


Por Adriana Clemente*
 
El 22 de marzo se publicó en diarios de amplio alcance como La Nación y Clarín sendas notas referidas a los resultados alcanzados por la Asignación Universal por Hijo (AUH) en materia de reingreso de niños y jóvenes en la enseñanza primaria y secundaria.
El artículo apoyado en los resultados de un informe presentado por el Observatorio de la Educación Básica Argentina concluye de manera contundente en que la AUH “ha fracasado como
política socio educativa”.

El Observatorio, según consignan los artículos publicados, es una iniciativa de la Fundación Centro de Estudios para las Políticas Públicas (CEPP), la UBA y el Banco Santander.

Por el carácter contundente y descalificador de esta afirmación se hace necesario revisar de manera crítica tanto la fuente y su rigurosidad, como su intencionalidad.

En el campo de la investigación social ha sido largamente superada la hipótesis de “neutralidad” de corte positivista que se le atribuye al investigador y su práctica. Sin embargo, aun persiste en muchos casos la pretensión de imponer “verdades” bajo formatos aparentemente científicos.

De manera breve repasamos el carácter de los dichos sobre la AUH que se le atribuyen al informe en cuestión, sobre las base de tres argumentos: la consistencia de la afirmación, el modo de legitimación que busca el informe y en base a esos dos aspectos, su posible intencionalidad final.

Sobre la consistencia metodológica del estudio podemos observar, según lo que se consigna en el diario, por lo menos dos cuestiones. Primero, la imposibilidad de constatar los dichos publicados sobre los resultados de la AUH en materia de reingreso de niños y jóvenes al sistema. Sorprendentemente el informe que citan los diarios Clarín y La Nación que sí está colgado en la
página de la Fundación CEPP nada dice sobre la AUH en sus más de 22 páginas.

Muy por el contrario, en varias de sus páginas, comparte observaciones auspiciosas por parte de los más de 1.500 directivos, docentes y celadores consultados respecto a las mejoras que tuvo el sistema en estos años, principalmente equipamiento pedagógico e infraestructura.

Curiosamente de esto no se habla en los artículos publicados. ¿Será que hay dos informes?

En cuanto a las fuentes, desde el punto de vista metodológico se espera que un estudio basado en testimonios consigne sus conclusiones recordando que se trata justamente de "percepciones",
entonces se utiliza el consabido según “creen”, “opinan”, “perciben” las personas consultadas.

Se trata de una formalidad de rigor en este tipo de trabajo, especialmente cuando no diversifican y triangulan sus fuentes de información.

Esta omisión se agrava cuando el director del estudio, Gustavo Laies, director del CEPP y ex secretario de Educación Básica de la Nación (1999/2001) dice que los porcentajes presentados por el ministro de Educación Alberto Sileoni en el 2010 -respecto a más de un 30% de incremento de la matrícula de 2009-, no se corresponden con los resultados de su relevamiento.

El estudio de Laies atribuye, siempre en base a percepciones, a un aumento del 13% en el nivel primario y de 23% en el secundario, lo que en un promedio ponderado nos acercaría al 20%
que anunció el ministro.

Recordemos que los datos que presenta el ministro se basan en las estadísticas que brindan los establecimientos de los que también forman parte los 1.800 docentes y directivos consultados por el CEPP.

Respecto de la búsqueda de legitimación de las conclusiones presentadas por CEPP el artículo cita al Banco Santander y a la Universidad de Buenos Aires (UBA) reunidos bajo la figura del
Observatorio de la Educación Básica Argentina.

También se cita al Ministerio de Educación de la Nación, quien debió aclarar que, como en tantos otros casos que le es solicitado, brindó al CEPP una muestra de escuelas seleccionadas al azar.

Otro aspecto cuestionable, es que el informe que se hizo público que contó con la presencia del rector de la UBA no coincide con las declaraciones realizadas por el director del proyecto a los diarios.

Esta incongruencia se constituye por parte del responsable del Observatorio en una falta grave de ética. En este punto, nos queda pendiente reflexionar sobre los programas de cooperación
interinstitucional y el alcance que una institución pública y prestigiosa como la UBA debe darse como parte de sus políticas de cooperación, en especial por el carácter legitimador que tiene su sello institucional.

Finalmente nos referimos a un aspecto sustantivo como es el enfoque que subyace en la construcción y difusión de estas conclusiones. El hecho de deslegitimar por falta de una supuesta
eficacia una de las principales medidas del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, responde más a un imperativo ideológico que una genuina preocupación por la evolución de una política pública que hoy llega a más de 3.200.000 de niños y jóvenes.

El carácter fuertemente redistributivo de la AUH para los sectores más conservadores merece un lugar especial en su cruzada moralizadora. De ahí que en los artículos publicados por Clarín y
La Nación hay más preocupación por la falta de sanciones a los beneficiarios de la AUH, que (en caso de ser válidas sus observaciones) por la complejidad que adquiere la problemática
educativa entre los jóvenes que pasaron su infancia rodeados de privaciones por efecto de políticas erráticas del Estado.

Quizás Gustavo Laies que hace este análisis dilapidario sobre los resultados de la AUH en materia educativa, pueda también preguntarse por su paso por el Ministerio de Educación (primero como subsecretario y luego como secretario) durante el gobierno de Fernando de la Rúa donde, entre otras cosas, se propuso arancelar la universidad.

Del mismo modo que un ministro de Salud en la provincia de Corrientes supone que las jóvenes se embarazan para cobrar la AUH, este estudio, en la misma sintonía, pide “controles y sanciones” para los pobres que no pueden cumplir satisfactoriamente las condicionalidades.

En un lenguaje popular diríamos “otra vez sopa”.

*Vicedecana de la Facultad de Ciencias Sociales de UBA

TELAM

El uomo qualunque


Por Horacio Verbitsky

Maurizio Macrì no imita al ex primer ministro italiano, propietario de uno de los más populares clubes de fútbol e involucrado en causas penales por vínculos con la mafia. Macrì, se parece a Silvio Berlusconi. Su abuelo, el escritor, político y empresario de familia calabresa Giorgio Macrì fue uno de los fundadores del Frente del Uomo Qualunque, que tuvo un gran auge en Italia en las postrimerías de la segunda guerra mundial. En traducción literal, el Frente del Hombre Común; en versión libre, el partido de Doña Rosa. Se inició como un semanario satírico, dirigido por el dramaturgo napolitano Guglielmo Giannini y se convirtió luego en un partido político financiado por la central empresaria Cofindustria. Fue muy fuerte entre la liberación y el afianzamiento de la democracia cristiana como fuerza hegemónica, pero Giorgio ya había zarpado hacia la Argentina. Cuando los tribunales le otorgaron la tenencia de sus tres hijos, Franco, Tonino y María Pía, también les hizo cruzar el Atlántico. Aquel Frente expresó la insatisfacción de la pequeña burguesía y de sectores empresariales hacia la clase dirigente italiana. Se oponía a los partidos antifascistas que integraban el Comité de Liberación Nacional, cuya política de depuración denunciaba como guiada por motivos ideológicos y dirigida a ocultar los verdaderos problemas del país, entre los que mencionaba los altos impuestos. En las elecciones constituyentes de 1946 obtuvo más del 5 por ciento de los votos y treinta bancas. Su consigna era la antipolítica; sus temas el anticomunismo, el orden y la eficiencia; y su emblema una prensa que exprimía a un pobre tipo para que soltara hasta la última moneda. Postulaba un Estado mínimo, gestionado por técnicos. Cuando Estados Unidos acordó con el Vaticano que el partido del orden sería la democracia cristiana, el Frente perdió su sostén económico y comenzó a languidecer. De allí surgió la expresión qualunquismo, que tan bien califica a Berlusconi y a Maurizio Macrì.

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Ellas y el festejo



Por Mario Wainfeld
 
Imagen: Télam.

El día es resplandeciente, fácil es chequearlo y consignarlo. Ponerle número a la multitud resulta más difícil de lo habitual. Hay una seguidilla de actos (en algún momento, dos palcos diferentes montados en la Plaza de Mayo), grupos de manifestantes dispersos por varias avenidas. Algunos van pegando la vuelta pero lentifican el regreso para obturar o demorar la llegada de otros. Hay competencia, chicanas, competencias corales a ver quién alza más la voz, muy ocasionalmente un par de piñas. Es un acto pluralista, con una concurrencia enorme, para nada uniforme, multipartidario. No hay unidad, ni parece un acto sueco (o lo que uno supone que es un acto sueco) pero se rebosa vida.
El verbo para explicar qué hacen los que protagonizan el 24 de marzo siempre genera dificultades. “Recuerdan” suena ambiguo. “Conmemoran” evoca a locutores oficiales o directoras de escuela. El clima en avenidas y calles aporta otro vocablo, que parece exótico pero arrima mejor a lo que pasa: la multitud (se) festeja. No olvida, claro. No reniega de los reclamos de Verdad y Justicia, no baja las banderas o estandartes con imágenes de compañeros desaparecidos. No faltan lágrimas pero hay más risas, batifondo, abrazos, especulaciones entusiastas acerca del número de participantes. Se celebra, aunque parezca exótico. Verificar el dato es más sencillo que explicarlo, siempre lo es. En la ocasión, el cronista supone que se festejan los avances, los juicios, las condenas, la renovación siempre creciente de la asistencia. Los antiguos actos de resistencia, de aguante, de no bajar las banderas persisten en el folklore y en muchas consignas. Pero quienes avanzan hacia la Plaza festejan que avanzan, a secas.
La Chilinga, la escuela de percusión en la que baten el parche y mucho más una bocha de chicos y chicas, alardea: lleva “16 años de lucha”. Es sintomática la fecha de nacimiento: seguramente la ecología de las movilizaciones del 24 de marzo pegó un viraje en el vigésimo aniversario, allá por 1996. Tomó color, amplió el tradicional círculo de iniciados, agregó bulla.
Cuatro generaciones se entreveran, si se hace bien la cuenta: la de Madres y Abuelas, la de los setentistas, la de sus hijos, la de los nietos. Estos, claro, van en brazos o en cochecito. Las calles están colmadas pero nada impide que las familias caminen, que los bares estén abiertos y hagan su agosto, que los supermercaditos agoten bebidas y jugos. Hasta turistas hay. Si ignoraran el motivo de la convocatoria y se les contara qué se conmemora, les costaría creerlo. Entre tanto, pueden darle a la garrapiñada y al chori, que son más ricos en días así.
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Hay que ver y aplaudir hasta enrojecer las palmas y los ojos la columna de los organismos. Siempre hay que verla. El batir de La Chilinga ayuda a ubicarla. Horacio Pietragalla, el nieto recuperado que es diputado nacional por el Frente para la Victoria bonaerense, trata de conducir al conjunto, altavoz en mano. Goza de una ventaja comparativa, que el cronista envidia en silencio: es muy lungo, quienes conocieron a su padre cuentan que era idéntico. Los turistas no reconocerían en ese pibe, enfrascado en su labor militante, a un señor legislador. Pietragalla les pide a los compañeros que no se apuren, no hay espacio adelante. Alguien le pega el grito: “Empujalos vos, que tenés fueros”. Todos ríen, incluido el susodicho. La columna espera, se toma su tiempo: es consabido que las Viejas siempre entran, siempre se les hace lugar. La Plaza es suya, desde la noche de la dictadura hasta esta etapa inesperada. Eso sí: jamás estuvieron tan acompañadas.
Hay Madres y Abuelas que avanzan en auto, otras patean como en los buenos tiempos. Nora Cortiñas y Tati Almeyda de Línea Fundadora, sin ir más lejos. ¿Cuántos kilómetros habrán recorrido Nora y Tati sin desfallecer, sin resignarse, sin perder la alegría de la lucha? El cronista se acerca a Nora, cada vez más chiquita y vivaz, la besa, se excusa: omitió felicitarla en su cumpleaños, el 22 de marzo. Norita absuelve: “Tenés todo el año para felicitarme”. Cumplió 82. Cortiñas y Almeida siempre sonríen, ayer reían mientras miles y miles las vitoreaban.
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La mirada panorámica y varias horas de caminata no alcanzan para dar debida cuenta de todas las agrupaciones o fuerzas políticas que comparten, con mejores o peores modos, el espacio. La reseña es imperfecta y muy incompleta. Desde la CGT hasta La Cámpora. Imágenes del Che Guevara, de Néstor y Cristina Kirchner, de John William Cooke. Insignias de la Juventud Radical y hasta un grupete del ARI. Todos suman y colorean. Banderas celestes y blancas, rojas, hasta con hoz y martillo. Banderas de países hermanos, uruguayas por doquier. No caminan juntos, sólo unifican consignas cuando prima el común denominador antidictatorial.
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Las movilizaciones del 24 de marzo conservan su formidable común denominador aunque son, desde hace rato, fragmentarias. Las divisiones del movimiento de derechos humanos son añosas, la de los partidos políticos está en el inventario.
Antes de la irrupción del kirchnerismo, una aplastante mayoría de los asistentes marchaba contra el gobierno democrático de turno, a su pesar o ante su indiferencia. Desde 2003 muchos militantes de trayectoria indiscutible acompañan al oficialismo, que levantó sus banderas, acogió a Madres y Abuelas en la Casa Rosada, puso fin a las leyes de la impunidad e impulsó los juicios en pos de Verdad y Justicia. El reconocimiento mutuo es lógico. También es válido que otros argentinos no se conformen y expresen demandas de la etapa. Se vocifera a favor o en contra de Cristina. En promedio, sitial único del kirchnerismo: antaño todas las consignas alusivas a Menem, De la Rúa, Cavallo o Duhalde eran puteadas, con eventuales variantes poéticas.
Las marchas ahora conjugan posiciones divergentes, tal su textura en el siglo XXI. Trasuntan una sociedad civil activa, confrontativa, plural y, ay, a veces demasiado divisiva. Cabe deplorar, año tras año, los excesos de sectarismo, el afán de protagonismo excluyente de colectivos minoritarios que tienen derecho a hacerse sentir pero que deberían calibrar con menos soberbia su representatividad relativa.
Con tamaños bagajes y contradicciones a cuestas, el común denominador existe, se propaga, entusiasma, enciende a los que van encuadrados tanto como a los miles y miles que llegan por la libre. El ojímetro del cronista tabula que los sub-40 y aun los sub-30 son mayoría. Si no lo son, empardan a todo el resto.
El común denominador crece. Y Ellas marchan, como siempre, ahora cobijadas por la multitud, por una sociedad que cada vez las honra más y por un Gobierno que las empoderó y les reconoció autoridad.
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¿Qué se exalta y qué se exorciza cada 24 de marzo, cada año distinto, cada año similar? Responderlo supera la destreza del cronista, esbozarlo es, empero, tentador. Se simplificará, claro...
A partir del simbólico año ’45 irrumpió la clase trabajadora como protagonista de nuestra historia, se expandió a niveles únicos el Estado benefactor, se consagraron leyes laborales y sociales, llegó el voto femenino. Un movimiento plebeyo y desafiante copó la Plaza sin pedir permiso.
En los ’60 florecieron las libertades individuales, nuevas modalidades artísticas, una estética jamás vista, las libertades sexuales, los movimientos feministas, el rock, los pelos largos, la cultura contestataria. Un imaginario nuevo recorrió el mundo, ancló también por estas pampas.
Los ’70 fueron la etapa de la irrupción juvenil en nuestra política, las ilusiones revolucionarias, las utopías socialistas, las demandas acuciantes.
La dictadura, claro que sí, fue el terrorismo de Estado y un plan económico arrasador. También fue mucho más que eso: la intención de sepultar los mejores legados de las décadas precedentes, de instaurar una sociedad sumisa, fundada en el terror. La consigna “El silencio es salud” es, hoy día y en tal sentido, acaso más descriptiva que “Los argentinos somos derechos y humanos”.
La herencia dictatorial se derruye en los Tribunales, más vale. También en la construcción cotidiana de la democracia como sistema político y estilo de vida. La dictadura cede y se diluye con cada ampliación de derechos, con cada paso (hasta los más cortos o temblequeantes) contra la discriminación, la estigmatización o el machismo. Con cada argentino que nace sin la mochila de haber transitado esa etapa.
Entre tanto, Ellas siguen marchando. Jamás se les podrá retribuir tanto coraje, tanto ejemplo, tanta deuda. Salute, Madres y Abuelas de la Plaza, cada vez más pueblo las abraza.
 
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